Sobre la IX Bienal Zalce
70 visiones
Un viaje que inició el 20 de noviembre de 2013 llegó a
una primera conclusión el jueves pasado. La IX Bienal Nacional de Pintura y
Grabado Alfredo Zalce dio sus resultados e inicia un nuevo periplo que comienza
con la exposición –que durará hasta julio- de 70 obras (35 grabados y 35
pinturas) en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce (MACAZ) y que
posiblemente continuará con una itinerancia en Pátzcuaro.
La convocatoria de la bienal abrió en noviembre del año
pasado y a ella respondieron 369 artistas de 20 estados de la república quienes
enviaron a consideración del jurado 880 piezas en total de las que resultaron las
que ahora pueden admirarse en las salas del MACAZ.
Además de los premios únicos de adquisición en pintura y
grabado, las dos categorías de la bienal, se entregaron ocho menciones
honoríficas, cuatro en plástica y otro tanto en gráfica.
Édgar Cano, originario de Veracruz pero radicado en la
Ciudad de México fue el triunfador con su óleo sobre tela titulado El primer
tehuayorkino y Sergio Ricaño hizo lo propio con su aguafuerte en cuatro placas
de metal de nombre Coqueta.
En representación del jurado del certamen estuvo presente
la doctora en Historia del Arte, Eugenia Macías quien habló para PROVINCIA sobre
la dificultad de la tarea que compartió con Gustavo Monroy y Alfredo
Villanueva.
La experta comentó que para facilitar la logística de la
bienal la primera etapa de selección se realizó con registros fotográficos de
las piezas participantes, “lo cual es engañoso porque a veces la fotografía
puede hacer lucir más un trabajo que luego ya visto en físico no se sostiene
tanto en términos de lo que expresa, entonces yo creo que ese fue un reto.
“Lo que hicimos fue comenzar primero por la parte de
gráfica y agrupamos los trabajos por géneros visuales que íbamos identificando
para agrupar por estas visualidades similares, es decir, paisaje, retrato,
escenas de objetos o de naturalezas muertas para que un poco la similitud en un
genero visual nos permitiera ver cuales eran las obras con cualidades más contundentes
dentro de esos géneros y lo mismo hicimos con pintura.
“Otra cuestión que puede ser complicada es la cuestión de
ser tres miembros del jurado con trayectorias diferentes, entonces obviamente
había a veces diferencias, discrepancias, pero como que siempre la posibilidad
de dialogar estuvo ahí y eso permitió que llegáramos a acuerdos”.
-¿Qué fue sencillo de su labor?
Hay obras que en foto (y) en físico están tan bien
trabajadas, tan bien resueltas en términos de trazos, de composición, de manejo
del color, que uno ve mucho virtuosismo y mucho oficio, o sea, gente que trabaja
mucho sus procesos, es contundente saber que uno está frente a un buen trabajo,
sea de gráfica o de pintura, entonces en general las piezas que quedaron con
mención honorífica y las que quedaron con premios, desde el principio hubo esa
contundencia, de decir ‘esta es una buena pieza’.
Eugenia Macías señaló también que para la selección de
las obras fue de peso que se observara una práctica seria de las disciplinas
que se tratara, es decir, que reflejaran que los autores cuentan con versatilidad
de herramientas para sus géneros, “tanto de la pintura como del grabado en
términos de aplicación del color por ejemplo en la pintura, cómo el artista
decide trabajar la aplicación del color, cómo decide una composición, cómo
decide trabajar las figuras, sus volúmenes, los planos, y en cuanto al grabado,
si hay correspondencia entre la placa, que es la matriz del dibujo, cómo es
trabajada de acuerdo a lo que te exige esa placa, no es lo mismo trabajar
xilografía que linóleo o que aguafuerte y aguatinta sobre una placa metálica, esas
cosas sí se ven en la resolución plástica y visual de la piezas, entonces
nosotros todo el tiempo estuvimos valorando ese tipo de cualidades”.
Otro punto que consideraron, según la historiadora del
arte, fue los discursos en las piezas, que fueran creaciones con mensaje y
comunicación respecto a temas actuales e importantes para México, “es un caso
muy claro en la pieza ganadora en el rubro de pintura, hay una discusión de
identidad, de género, de deterioro del entorno, de desperdicio, hay discusiones
muy actuales que están siendo activadas simultáneamente en la pieza, también
ese tipo de consideraciones estuvieron en juego”.
Neoidentidades
Édgar Cano, nacido en Jalapa pero radicado en la Ciudad
de México no es extraño en la Bienal Zalce, en una edición anterior se hizo
acreedor a una mención honorífica en grabado y en esta ocasión resultó el
ganador indiscutible en la categoría de pintura con El primer tehuayorkino.
Enfocado de manera más contundente desde hace dos o tres
años en la pintura, Cano señaló para PROVINCIA que el premio recibido es “un
aliento para decir que la pintura es un camino que debo formalizar bastante”.
La obra ganadora es de gran formato y presenta una
combinación de géneros clásicos para la pintura pero de una manera compleja y
contemporánea a la vez al reflejar un entorno en franca decadencia.
“Es una mezcla con el modelo que actuó para esta obra, él
definitivamente se define como un tehuayorkino, es un personaje, artista
también, de Tehuantepec, Oaxaca y viaja mucho a Estados Unidos a trabajar, hace
performance, entonces un día lo invito a que trabaje conmigo en mi estudio,
posa para mi y todo lo que sucedió en ese espacio me dio la idea de decir ‘es
que quisiera representarlo’ y por ese es el titulo de esta obra, él se llama
Lucas Avendaño, es un artista del performance de muy alto nombre en México a mi
parecer, y traté de pasar todo lo que sucedía en su cotidianeidad y vinculado
un poco con mis temas.
Avendaño, el modelo, es una muxe que observa desde el
lienzo al espectador con una mirada a la vez retadora, inquietante e insinuante.
“Lo que vemos es como una obra clásica definitivamente,
es lo que yo concibo en ella, manifiesta un paisaje, un personaje tipo retrato,
una naturaleza muerta y situaciones que se mezclan de un todo y resultan en un
conjunto bastante interesante compositivamente hablando, técnicamente, también
los colores, es un tono que baña a toda la pieza, un color general, y resulta
para mí muy interesante, cuando envié la obra al concurso la envié con mucha
decisión de pensar en que podía obtener un logro, definitivamente estar seleccionado
ya es un logro para mi, porque no es fácil, la fortuna fue que obtuve el premio,
fue un sorpresa sinceramente”.
-Ahora que ha tenido la oportunidad de ver cómo es vivir
el arte y vivir del arte en diferentes regiones del país, ¿cómo diría que es en Veracruz?
Bueno, esa fue una de las razones por las que me moví de
residencia, definitivamente no pretendo hablar mal de mi espacio, de mi lugar
de nacimiento, pero considero que no es como el espacio adecuado para poder
vivir del arte, podemos producir, podemos crear, podemos movernos estando en el
sitio como residentes en el lugar. Particularmente a mí me encanta la idea de
regresar a Veracruz a vivir, a Jalapa en especifico, pero ya después de haber
tomado las herramientas, decir ‘ya puedo vivir del arte teniendo los contactos
en tal lugar, tal lugar, tal lugar’, ya puedo estar en un sitio tranquilo,
bello, pleno, donde pueda producir en orden con gentes que aprecio, con gentes
que estimo, porque vive una gran cantidad de artistas que viven en Jalapa
específicamente.
Desde mi perspectiva no logré hacer que en ese momento
Veracruz me diera las capacidades de vivir de la pintura, a la fecha sigo
trabajando para proyectos en Veracruz, en La Ceiba Gráfica en Coatepec,
Veracruz, un poco la tarea que considero que debe hacer uno como artista, es
producir tu obra en el lugar que mas te plazca, y que a mi me placería mucho estar
en el estado de Veracruz, si pudiera ahora irme a Jalapa, mañana mismo, estaría
ahí trabajando.
Aunque Cano extraña el terruño está convencido de que debe
buscar la manera de encontrar los contactos y los lugares en los que pueda
crear y a la vez generar los recursos
necesarios para él y su familia, “ahora podría decir que regresaría nuevamente
a la ciudad donde estudié, Jalapa, podría vivir tranquilamente pero trabajando
desde dentro hacia afuera”.
Lo evidente
Sergio Ricaño, creador nacido en la Ciudad de México y autodefinido
como un investigador gráfico fue el ganador en la categoría de grabado con su
pieza Coqueta que forma parte de una serie que toca el tema de la violencia.
“Las miradas siempre enmarcan una composición y una dirección,
en este caso por ejemplo los dos personajes que están viendo al personaje
central que es la chava, la chava como que te hace cómplice de la escena porque
te está viendo mientras sucede un acto violento atrás, es como esta cuestión
evasiva a veces que tenemos muchos, de no ver lo evidente que es lo que está
atrás”.
-¿Considera que la violencia en el país debe ser un tema presente
en el arte?
Yo creo que nosotros somos como un reflejo, no es que se
busque el tema por el tema mismo, sino más bien por nuestros estados
cotidianos, o sea, si es lo que estamos oyendo en las noticias, si es lo que
estamos viendo en la televisión, oyendo en el radio, es obvio que lo tenemos
que reflejar un poco también en las piezas.
Ricaño compartió para PROVINCIA que en la Ciudad de
México tiene un proyecto que se llama Talleres de Arte Contemporáneo a través
del que apoya a artistas jóvenes cuyo trabajo, señaló, considera interesante, “ahorita
los jóvenes, por estas cuestiones de información, sobre Internet, sobre estas
herramientas nuevas traen más posibilidades porque la reflexión sobre la imagen
ha cambiado mucho, la información ahorita está más a la mano, en todos los
sentidos, la información visual pero también la información sobre el cómo se
teoriza el arte contemporáneo”.
-¿Qué opinión tiene de la parte digital en las piezas
artísticas?
Yo creo que todo es consecuencia del tiempo, la cuestión digital funciona y lo tenemos que ver como una herramienta, no como un fin, la herramienta tiene que estar un poco a merced de la reflexión plástica, porque no porque sea digital es mejor o es peor, yo creo que depende mucho de en qué contexto y cómo manejes la herramienta, la puedes sumar o restar.
Yo creo que todo es consecuencia del tiempo, la cuestión digital funciona y lo tenemos que ver como una herramienta, no como un fin, la herramienta tiene que estar un poco a merced de la reflexión plástica, porque no porque sea digital es mejor o es peor, yo creo que depende mucho de en qué contexto y cómo manejes la herramienta, la puedes sumar o restar.
Fotos: Luis Enrique Granados
Comentarios
Publicar un comentario