Entrevista sobre Marakame. Segunda parte
De otro mundo
Marakame ya ‘abrió sus puertas’, sus creadores charlaron con
PROVINCIA y hablaron ayer respecto de la concepción de este proyecto y las
piezas que estarán ofreciendo a través de su página de Internet www.artemarakame.com.
En esta segunda y última entrega de la entrevista, Fernando
Motilla Zarur (FMZ) y Marcela Abarca Carmona (MAC) compartieron sobre la
titánica y minuciosa labor que implica cada uno de los cráneos realizados por
los artistas wixáritari (huicholes) con los que trabajan.
La técnica
Por el tiempo que tiene Motilla Zarur trabajando con creadores
huicholes conoce de primera mano muchos detalles y elementos de su cultura y
quehacer artesanal y artístico. La técnica original wixárika tenía al estambre
como base pero con el tiempo se cambió a chaquira, que son ahora dos materiales
presentes en la oferta de Marakame.
“No está documentado nada, no hemos encontrado cuándo
empezaron a hacerlo con chaquira”, comentó.
La chaquira que se usa es de cristal y está calibrada, es
decir, todas tienen el mismo tamaño, “es la única que les sirve a ellos,
entonces en algún punto yo creo que un huichol la encontró y dijo ‘con esto nos
puede facilitar el trabajo’ o ‘podemos plasmar cierta simbologia que con el
estambre resulta distinto’ porque las piezas con
estambre son más difíciles, de hecho ahorita nada más las trabajamos con dos
artistas que conocen la técnica, hay otros pero no tienen el nivel que tienen
ellos, y una pieza de estambre implica un 50 por ciento más de trabajo que una
pieza hecha con chaquira, la gama cromática es diferente también, aunque los
símbolos son los mismos, los plasman de una manera diferente, pueden detallar
más”.
Motilla Zarur comentó también que es una técnica familiar,
ya que entre madres e hijos o con algunos otros parientes los creadores
huicholes a veces se turnan las piezas para trabajarlas, “la mamá le enseñó al
hijo y se echan la mano, yo he visto que a veces se turnan las piezas, lo
normal es que las hagan en individual pero a veces entre dos mujeres hacen uno
de los cráneos, o ente una mujer y su hijo también, sí hay piezas en las que
colaboran entre ellos, agilizan de alguna manera su producción”.
Sin embargo señaló que sí se está trabajando para las piezas
que ofrece Marakame estén firmadas, “es una obra de arte que debe llevar una
autoría, las que se pueden, porque al final no deja de ser difícil, es difícil
trabajar con ellos, a veces es difícil tratar de inculcarles estas ideas,
aunque te sigan la corriente porque les estas dando chamba, a lo mejor ni les
interesa formar un currículo como un artista, no lo conciben así, hay algunos
otros más jóvenes, por ejemplo Sergio, que trabaja con nosotros, platicas con
él y tiene ganas de sobresalir”.
Y añadió: “Me parece admirable el hecho de que no firmen las
obras después de tanto trabajo, lo hacen como una ofrenda, por plasmar sus
ideas o por cualquier intención pero no por ser protagonistas o pasar a la
historia en lo individual, nadie sabe quienes hicieron algunas de las mas
grandes obras maestras de la historia, incluso en arquitectura… lo mismo pasa
con este tipo de artistas”.
Labor meticulosa
Bien podría decirse que más que un simple trabajo, para los
huicholes la creación de estas piezas es una forma de vida. Entre 8 y 10 horas
de trabajo diario y más de 25 mil chaquiras pegadas a mano una por una, hacen de
estos cráneos obras de gran valor.
Pero la labor empieza mucho antes, desde la limpieza del
cráneo, algo que inician los wixáritari pero en lo que reciben ayuda de la
naturaleza ya que los dejan sobre hormigueros y son los insectos quienes se
encargan de realizar una profilaxis a profundidad.
El procedimiento puede durar hasta casi dos meses, una vez
que están secos y pueden empezar a intervenirse, se aplica una cera como base y
sobre esta se inicia el pegado de las chaquiras. Entre 12 y 15 días después la
obra está terminada. Para el caso de las que son trabajadas con la técnica de
estambre el lapso se amplía hasta tres semanas (independientemente de la limpieza
del cráneo).
Esta meticulosa labor la realizan creadores huicholes de San
Andrés Cohamiata, La Laguna y Huejuquilla el Alto, localidades que se ubican en
la sierra de Jalisco.
Shock cultural
Tanto Fernando Motilla como Marcela Abarca coincidieron en
que, como ya se mencionó, es difícil trabajar con los creadores huicholes, esto
debido a la concepción del mundo y prioridades tan distintas, comparadas con
las de un mexicano mestizo.
“Es de las pocas culturas que quedan en México totalmente
preservadas, (eso) porque se fueron a la sierra”, dijo Abarca Carmona
“Se resistieron a la conquista, donde viven tú dices ‘como
pueden vivir aquí que no hay nada’, no están porque eligieran estar ahí, allá
se han ido huyendo de la civilización, de los gobiernos, ellos batallan mucho
en las épocas de sequia, no tienen (agua) para regar el maíz, no es porque
quieran estar en un lugar limitado de algunos recursos pero es porque se han
ido ahí porque no quieren estar con los mestizos”, dijo Motilla Zarur y agregó:
“Convivir con un huichol es más raro que convivir con cualquier europeo, para
nosotros. Ellos están aquí al lado (pero) es la cultura huichol (y) es punto y
aparte”.
Pero a pesar de las limitaciones encontradas en su entorno,
al que los iniciadores de Marakame han acudido en varias ocasiones, los wixáritari
viven sin cortapisas sus tradiciones.
“Con los huicholes todo es así, entre fiestas y tradiciones,
si les preguntas en qué usan el dinero que ganan con sus trabajos, se lo gastan
en sus fiestas y tradiciones, a veces yo decía ‘qué lastima que tienen pisos de
tierra y se lo gastan en las fiestas’, pero la verdad es que pensamos
diferente, eso es parte de su cultura y es así, están preservando su cultura y
esas tradiciones, su desapego a lo material ya lo quiero yo”, agregó Motilla
Zarur.
-Cuando ustedes van a las comunidades donde viven los
creadores con los que trabajan, ¿por cuanto tiempo se pueden quedar?
(FMZ) Ahorita que ya los conocemos más, si queremos ir dos
semanas no hay problema.
(MAC) Por el tiempo que han trabajado y convivido con Fer
entre la sierra y su estudio se han entendido bien con él.
(FMZ) Poco a poco porque de hecho una de las dudas de si
llegábamos a hacer esto como una marca era un poco ese temor, a lo difícil que
es trabajar con ellos, pero llegó un punto en el que todo fue tan bien y que va
con ellos todo tan bien, que se ve que ya es una relación completa, entonces
ese miedo de trabajar con ellos ya no existe.
El trabajo artístico así como la carga simbólica y mística convierte
a las piezas de Marakame en testimonios de un mundo que está, a la vez, dentro
y fuera de México: El de los huicholes.
Foto: www.artemarakame.com

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