Rosario, (la no) abnegada
Rosario Castellanos murió en 1974, tenía 49 años de edad y no estaba conforme con el papel que la sociedad mexicana tenía destinado para la mujer. Seguramente tampoco lo estaría ahora. Influenciada por Simone de Beauvoir, el feminismo de Castellanos estuvo alejado de las reaccionarias quemas de brassieres y mucho más del seudofeminismo de ciertas cantantes que en pos de la ‘liberación’ se dicen dueñas de un cuerpo que siempre terminan ofreciendo al harto e insatisfecho marido de alguna ‘no liberada’. El pensamiento de la nacida en 1925 ponderó justamente eso: pensar. Pidió dejar de lado moldes prefabricados a base de fajas, maquillajes, tacones y concursos de belleza que hacían de la mujer poco más que una cosa. Una cosa bonita y fértil, por supuesto. Castellanos fue crítica de su entorno y de su tiempo a través de la ironía —la frase “mujer que sabe latín, ni tiene marido ni tiene buen fin” sirvió de título para uno de sus libros—, re...