Reportaje sobre patrimonio artístico metálico. Tercera y última parte
Olvidados pero estoicos Hay algo que ninguna ley, reglamento, instituto o empresa restauradora puede evitar: El robo de piezas. De unos meses a la fecha se han dado numerosos casos de robo de las placas que se instalaron en algún sitio para remarcar un hecho histórico o cultural y también de estatuas y bustos. No se trata de coleccionistas poco ortodoxos en sus métodos, la motivación para estos actos no es otro que el deseo de vender el material del que están hechos: Bronce. La fiebre del bronce En septiembre del año pasado fue robada una de las estatuas colocadas en la Unidad Deportiva Cuauhtémoc (como canchas de Policía y Tránsito) para recordar el trágico hecho, suscitado en 2001, en el que seis menores murieron alcanzados por un rayo. Además de la escultura también se sustrajeron algunas de las placas –también de bronce- en la que se presentaba una breve biografía de cada infante. Por el tamaño de la pieza ...