Entrevista a Juan Paulo Luna

Erótico y social

Cuando Juan Paulo Luna Gómez expresó en su casa el deseo de dedicarse al arte recibió la respuesta que más de alguno ha obtenido: “Te vas a morir de hambre”.
   Un poco por cumplir y otro tanto quizás azuzado por la lapidaria sentencia accedió estudiar la carrera de Administración de Empresas Turísticas sin imaginarse que esto lo llevaría al camino que tanto anhelaba.
   Ahora, muchos años después, no solo no se cumplió el mal augurio sino que su camino en la creación gráfica ha dado grandes frutos, como la selección de La bestia, pieza con la que participa en la IX Bienal Nacional de Pintura y Grabado Alfredo Zalce.
   Se trata de la tercera ocasión que Luna Gómez se decide a participar en el citado certamen y es la segunda vez en la que una de sus obras resulta elegida.
   “Me gustaron las obras que tengo en este momento, me gustaron más y dije ‘voy a participar’ y mira, por fortuna salió seleccionada otra vez”.
   La bestia es un grabado de mediano formato que pertenece a la serie Diez Estampas para Michoacán, “también es un pequeño homenaje al poeta José Emilio Pacheco. (Influido por) un poema de él que encontré hace muchos años dice ‘se hunde mi patria, asistiré a su tumba’.
   “La serie la comencé en 2012 y es una serie de grabados un poquito visionarios, de lo que estamos viviendo ahora: La violencia, el desastre del estado en muchas de sus rubros, económico, social… entonces los grabados tienen que ver con eso, entonces la verdad es una serie que me gustó mucho y a pesar de que la comencé hace dos años sigue vigente”.
   La pieza seleccionada en la Bienal presenta a un hombre que devora un corazón, “es fuerte, conceptualmente se me hace muy bien logrado, técnicamente también porque fusiono varios tipos de madera, técnicamente estoy muy satisfecho con la obra”.

El resultado
Luna Gómez compartió que la serie señalada surgió a la par de una investigación sobre maderas para su utilización en el grabado, disciplina a la que se ha enfocado en años recientes.
   “Luego los grabadores no pasamos del pino. Ahora se está utilizando mucho el MDF que es un comprimido pero no hay veta de la madera, que es parte de la belleza del grabado en madera: La textura, la veta, eso diferencia mucho del trabajo en linóleo, en aguafuerte, porque la veta es preciosa, si encuentras una buena madera te genera una visualidad muy buena en el grabado.
   “Mi investigación resultó con hallazgos muy interesantes, tengo proyectado un libro sobre esa investigación porque encontré unas maderas muy buenas, una belleza extraordinaria y realmente a esta serie le dieron una riqueza visual muy interesante, y por eso también confiaba en la obra, aparte la serie pertenece a una de corte social. Siempre en el grabado me ha interesado el corte social por la tradición que tiene, nada menos con Zalce, su contenido social muy importante, pero también tienen que ver con el Taller de la Gráfica Popular, con Posada, entonces provengo de ahí”.

-¿Cuál fue uno de sus más grandes hallazgos en su investigación?
Encontré una (madera) llamada cebra. En la madera tenemos una desventaja, si encuentras una madera muy astillante, que tiene mucho hilo, cuando tú haces el corte te llevas todo el hilo. El grabado lo puedes manejar de hilo, o sea, a como va la veta o a contra hilo; cuando lo haces a contra hilo muchas maderas no son muy compactas entonces astillan y se abren, entonces el grabado luego no se define muy bien.
   Hay maderas que están muy bien compactadas, que es el caso de la cebra, entonces tú la manejas a hilo o a contra hilo y es una belleza el trazo, finísimo.

Además de la cebra, Juan Pablo Luna comentó que encontró gran belleza y riqueza de texturas en las maderas provenientes de las raíces de árboles.
   “De un árbol grande, que se logra sacar un pedazo bueno de la raíz, hacen cortes delgados, como sacar jamón (risas), y esos los consigues en bloques. Los pego sobre un MDF para hacer el bloque y lo interesante es que tienes esa ‘pielecita’ de la raíz del árbol. Te resultan cosas muy buenas.
   “El grabado (La bestia) tiene un fragmento de raíz de árbol y entonces me dio una característica y una complejidad técnica muy buena, quedé muy satisfecho con ese material porque me dio mucha veta”.

-¿La publicación de la investigación está cercana?
Estoy complementando más la investigación, tengo ya una serie de alrededor de 15 obras pero quiero ampliarlas un poco más para hacer una exposición más grande y sobre todo lo que me interesa es hacer un catálogo-libro, entonces sí necesito encontrar quién se anime. Igual le puedo sugerir a la Secretaria de Cultura, pero sí quiero complementarla, que sea realmente un proyecto más ambicioso porque los resultados para mí fueron muy satisfactorios.
   De ahí, de esa investigación, tengo tres premios y dos selecciones, por ejemplo me gané la (Bienal) Efraín Vargas (2011), ya empezaba yo la investigación, y me gané la de Guerrero, la del Pacífico, también con un grabado de esa serie y salí (seleccionado) en una bienal Internacional de la Universidad Autónoma de Toluca con otro grabado también de esos; entonces la verdad le he encontrado buenos provechos a esa investigación, no solamente en lo técnico sino también en lo participativo.

Luna Gómez señaló que fue por un amigo ebanista, quien realiza los marcos para toda su producción, que se puso en el camino que culminó en su investigación sobre maderas.
   “Compartimos muchos conocimientos, aunque no hace grabado le gusta el grabado y a mí me gusta el trabajo de la madera, tanto de escultura como el grabado, sentir la madera me fascina, entonces él me enseñó un catálogo de chapas de maderas finas que utilizan los carpinteros”.
   La idea final surgió cuando supo que algunos carpinteros realizan, a pedido del cliente, muebles con una base de MDF pero forrados con maderas de gran calidad, “eso me lo apropié para el grabado, lo compro en México, me traigo las chapas y yo armo mis placas.
   Hay hallazgos muy buenos y como toda investigación, tiene sus aciertos y sus desaciertos. Tengo alrededor de 15 maderas que han resultado muy buenas, algunas de importación incluso”.

-¿Con cuál disciplina se inició en el arte?
Inicié como pintor y también tuve la fortuna de ganar en los primeros años la Efraín Vargas en pintura, pero después descubrí el grabado y me cautivó, no acabas con el grabado, tiene una capacidad enorme de expresión.
   Me ha costado salirme del grabado, sigo pintando, pero el grabado me absorbe. Parece ser que sí tengo algo que ver con la madera, porque también soy tallador, soy mascarero.

-Mencionó la vocación social del grabado, ¿toda su producción lleva esa temática?
He deambulado entre el erotismo y lo social, se me ha catalogado o conocido por el erotismo en la obra, que también ha sido una parte medular de mi trabajo pero nunca he dejado el grabado social, el grabado de protesta, el grabado un poquito irónico.
   Mi descubrimiento con la obra de Zalce, de Posada, de tantos grabadores geniales que ha dado México, me ha impregnado mucho y sí he concebido el grabado como ese medio de protesta y de señalización que luego no se pueden decir en pintura y que la tradición del grabado ha sido más profunda en el sentido.
   (Lo erótico) para mí es como una forma de (liberar) este demonio que traigo dentro, que también dice en estas cosas está la belleza: En lo fálico, en lo femenino; muy contestatario, el erotismo es izquierda.


Rescate de lo tradicional

El pintor y grabador Juan Paulo Luna Goméz señaló que además del trabajo que realiza en su taller también está involucrado con un proyecto en pro de los mascareros de Charo.
   “Soy mascarero también, entonces colaboro mucho con la comunidad de Charo, Charo tiene una tradición muy importante del carnaval y de la creación de máscaras, entonces junto con unos compañeros promotores de Charo, elaboramos un proyecto para (la oficina de) Culturas Populares para crear un Taller del Mascarero Charense”.
   A través del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) el citado taller ahora es una realidad que inicia.
   “(Charo) es una comunidad muy olvidada, con muchos problemas sociales y económicos. El lado de lo artístico y cultural a mí me ha interesado mucho porque los mascareros están olvidados, inclusive ni en Casa de Artesanías los tienen registrados ni hay algún sistema de comercialización, y no digo que la culpa la tenga Casa de Artesanías, la tiene el municipio que sus regidores, los que han estado al frente no los han canalizado”.
   Ante tal panorama fue que Luna Gómez tuvo la idea de crear el Taller del Mascarero Charense, un proyecto planteado a tres años en el que jóvenes y señores se enfoquen en la creación de piezas y puedan promoverlas y fomentar su venta.

-¿Cuál es el objetivo central del taller?
El proyecto contempla el primer año hacer una colección de la máscara antigua, porque los chavos de ahora están haciendo máscaras de tiras cómicas estadounidenses o de payasos. La migración que tiene Charo es muy alta, se van los chamacos y regresan con una idea del norte, entonces están haciendo pájaros locos y una serie de cosas. El (objetivo del) proyecto es rescatar la máscara antigua, que es negra, y que los chavos de ahora reconozcan esa identidad y que vuelvan a hacer ese tipo de máscaras, yo no digo que no se modifique la máscara, una cultura que no se modifica muere, pero que se sigan conservando elementos importantes de identidad.
   Entonces se va a hacer una colección con los mascareros antiguos, encontramos un mascarero de 85 años, sigue haciendo máscara y el señor está olvidado en una casa haciendo sus mascaritas.
   Ya platicamos con Casa de Artesanías, están interesados en el proyecto, y nos van a dar su apoyo sobre todo para buscar canales de promoción y difusión, que también tenga obra aquí en Casa de Artesanías y empezarlas a promover, el proyecto es muy completo.
   El primer año es hacer una colección de mascaras antiguas y un poquito mas renovadas y hacer un catálogo, los mascareros, su producción, su trabajo y que quede constancia interesante donde ellos también se puedan promover, y bueno también rescatar esa máscara antigua que se está perdiendo.


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