Aniversario luctuoso de Franz Kafka
Metamorfosis La literatura nos cambia. De las páginas pobladas de letras y frases se desprende una suerte de sortilegio que opera una metamorfosis casi siempre positiva en el lector: se incrementa su vocabulario, puede conocer otras realidades y, lo más importante, lo hace pensar. Quien toma un libro irremediablemente reflexionará sobre la historia que acaba de leer; según sea el caso, la recordará con gozo o, quizás, sus cavilaciones no sean de regodeo si no de profundo cuestionamiento. Este último es el punto fuerte de la literatura de Franz Kafka, quien se adentra en su legado literario no puede sino quedarse repasando, mucho tiempo después de haber pasado la última página, la historia que acaba de atestiguar. Nacido en Praga en 1883, Kafka tampoco dejaba de cavilar, “me atenía en mi pensamiento a las cosas presentes”, anotó el autor en su diario en 1912, “no por rigor o por un interés demasiado ligado a ellas, sino por tristeza y por miedo, si es q...