Entrevista con el maestro Juan Torres Calderón
Son las ocho de la mañana, el silencio de Capula ya fue
roto por el canto de los gallos y la calma del pueblo alfarero va cediendo poco
a poco al barullo de sus habitantes cuyas conversaciones parecen crepitar como el fuego de los hornos en los que el barro de sus creaciones toma la dureza necesaria para existir.
A la misma hora Juan Torres rompió también la calma en su
casa, ya se levantó y va camino a su taller donde, luego de desayunar, dedicará
la mañana a trabajar en alguno de sus proyectos artísticos o de promoción de la
labor de sus coetáneos capulenses.
Ayer, el pintor Juan Torres Calderón recibió, en sesión
solemne de cabildo, la Presea Generalísimo Morelos, máxima distinción que otorga,
desde 1942, el Ayuntamiento de Morelia a ciudadanos o instituciones que han aportado
a la grandeza y desarrollo de esta ciudad que celebró, también ayer, 473 años
de existencia.
-¿En algún momento de su ya larga trayectoria pensó en
que tal vez le tocaría recibir la presea?
La verdad nunca pensé en eso, yo nomás recuerdo que mi
gran maestro (Alfredo Zalce) la recibió hace no se cuantos años, y yo creo que
fue el primer artista plástico que recibió ese honor.
Para mí fue una verdadera sorpresa, la verdad yo no
pensaba, no había tomado en cuenta estar pensando en la presea, de repente me
llegó la noticia de que me estaba proponiendo el Centro Cultural Tres Marías,
el doctor Marco Antonio Ramírez y para mí fue una sorpresa y afortunadamente el
cabildo decidió a mi favor entre otros personajes importantes de Morelia y me
dio mucho gusto que hubieran decidido por mí.
En entrevista para PROVINCIA, Torres Calderón rememoró los
años que pasó al lado de Alfredo Zalce, destacado michoacano que recibió la Presea
Generalísimo Morelos en 1969 y quien fue su primer maestro.
“Para mí fue importantísimo, gracias a él (se) confirmó
mi determinación en el arte. Lo conocí cuando yo tenía 12 años y entonces en
poco tiempo empecé a ser un colaborador en sus trabajos personales y después ya
me convertí en como su asistente, durante más de 15 años y tuve la suerte de
haber participado en los últimos trabajos de arte social que él elaboró, que
fueron los últimos murales del Palacio de Gobierno”.
Además de la labor que realizó en esa destacada obra pictórica
del maestro Zalce, Torres Calderón recordó un proyecto escultórico. “En 1959 me
invitó para trabajar con él en un proyecto que se hizo para el Centro Médico de
México que fueron seis estelas grandes las cuales no se pusieron nunca en la
Ciudad de México pero se rescataron tres que son las que están en el parque
(frente al zoológico), fueron tres de las seis, entonces para mí fue una de las
escuelas más extraordinarias que he tenido, de una intensidad terrible porque
trabajamos como seis o siete meses con una disciplina que se me quedó pa’ toda
la vida porque trabajábamos más de ocho horas diarias porque había que entregar
esos trabajos y para mí fue la escuela más extraordinaria que he tenido en mi
vida y que yo creo que mucha gente no ha tenido, eso me fincó muy fuerte mi carrera”.
-Además de la disciplina, ¿que otras enseñanzas se le
quedaron del maestro?
Responsabilidad. Él decía que todos los artistas
deberíamos trabajar cuando menos ocho horas diarias, pero que si yo trabajaba
cuatro me esperaba un futuro bien en mi vida y así fue, porque la verdad es que
yo llevo una calidad de vida bastante bien,superé muchas cosas gracias a él,
gracias a su consejo”.
-¿Cuántas horas trabaja al día?
Yo tengo una disciplina fuerte, me levanto a las 8 de la
mañana y entro al estudio, me tomo un momento para desayunar o inclusive ahí
desayuno y trabajo hasta las dos y media o tres de la tarde y después descanso
un poco y regreso al estudio otro rato hasta que palidece el día, porque yo
nunca trabajo de noche, entonces ya como a las seis o siete me retiro a mis
aposentos, me voy a ver mis programas de televisión, noticias y cosas así, y
ya, hasta otro día.
Esa es la rutina normal, ahora, eso no quiere decir que
todos los días porque obviamente me puedo tomar el día que me dé la gana, o los
días que me dé la gana, hay veces que no trabajo una semana y hay veces que
trabajo un mes sin parar, todos los días, pero la disciplina así la tengo y así
fue enseñada por el maestro Zalce.
“Me enseñó también a participar en una actividad social
misma que todavía llevo a cabo en esta comunidad”, agregó Torres Calderón, “la
transformación de los alfareros de Capula ha trascendido mucho más allá de
Michoacán, en Estados Unidos no había tienda de artesanías donde no estuviera
lleno de estas muñecas que hacemos en Capula y que de alguna manera fui el
orientador sobre este asunto”.
-Esta parte de la ayuda y apoyo social, ¿cree que es algo
que los artistas deberían tomar si no como un deber, sí como algo de
importancia para su labor?
Lo hacen y es muy importante, aquí en Michoacán hay
cuatro o cinco ejemplos de lo mismo. En Ihuatzio hay un muchacho artista que
tomó los artesanos, que antes hacían nada más petates y aventadores y esas
cosas, y transformó todo ese proceso artesanal haciendo diseño -porque el
diseño es fundamental, es básico para todo-, haciendo unos muebles
extraordinarios, ahora todo el pueblo de Ihuatzio hace unos muebles
maravillosos.
Luego en Santa Clara, Anita Pellicer y su difunto esposo
que pusieron también sobre los cazos y sobre estos elementos que eran de uso
común unos diseños extraordinarios que han rebasado inclusive a otros países
orientales (en) el trabajo del cobre, entonces hay cosas verdaderamente
maravillosas que fueron transformadas por un artista.
En Patamban hay otro artista alfarero que también ha dado
un giro a la cerámica de Patamban y así sucesivamente, ha habido mucha gente
que va transformando poco a poco las artesanías y les va dando otro giro, eso
es importantísimo para un pueblo porque la situación económica es grave,
entonces necesitamos que los artesanos tengan otra forma de subir sus ingresos
y de evolucionar en la creatividad, que eso es lo importante.
Podría considerarse a Juan Torres -así como a todos los
artistas que él mismo mencionó- como un Vasco de Quiroga moderno ya que con su
labor transformadora da continuidad a lo que inició siglos atrás el primer
obispo de Michoacán.
“Ya construí yo un taller-escuela para hacer una escuela
de diseño, artes y oficios aquí en Capula, entonces ya estoy entrenando a uno o
dos maestros de diseño para jalar a los herreros y los carpinteros que existen
aquí en Capula, todo esto sigue siendo por mis propios recursos, porque lo de
las catrinas, durante 20 años, lo solucioné yo con mis propios recursos, nunca
tuve apoyos oficiales de ninguna especie, entonces yo me eché la carga de esta
labor social y ahora ya voy muy adelantado en esto, yo espero que pronto tenga
yo un apoyo de recursos porque hay momentos en los que no puede uno y la
situación no está como para eso.
“Ya está el taller y ya estamos en producción inclusive,
esperando que estos herreros en vez de hacer puertas y ventanas trabajen sobre
diseño, sobre candilería, sobre muebles también, de hierro y madera y cerámica,
bueno hay muchas posibilidades de oficios.
-¿Desde cuándo empezó la producción del taller-escuela?
Hablé con el presidente municipal desde el último
Festival de la Catrina aquí en Capula y él ofreció darme algunos recursos y
empecé yo a planear cuando menos la idea, dije, ‘mientras tanto voy a comprar
un terreno y a construir la escuela y a ir equipando el taller’, ir entrenando
gente, para cuando haya recursos poder tener alumnos y una producción.
El gozo de dibujar
Juan Torres inició muy joven en el mundo del arte, con
apenas 12 años de edad inició sus clases con el maestro Alfredo Zalce ni más,
ni menos, y como dijo, fue gracias a él que reafirmó su deseo de hacer de esa
práctica su forma de vida.
“No tengo recuerdo de cuando empecé a tener capacidad
para dibujar pero hasta los 10 años no me di cuenta de que existiera algo que
fuera una carrera, que fuera una profesión¸ entonces para mí era una
distracción y un gozo de dibujo, desde la escuela y parece ser que esa forma se
repite en muchos artistas.
“Cuando me di cuenta de que existía la escuela de arte caí
ahí, no sé cómo, por accidente o alguna cosa,y ya el maestro Zalce había
llegado a Morelia, ya tenía aquí dos o tres años que había fundado la Escuela
Popular de Bellas Artes, yo llegué entre los 10 y 12 años y fue extraordinario
darme cuenta de que existía una carrera, para algo que me gustaba porque
normalmente casi todos los artistas somos muy malos en la academia, muy malos
en todas las materias, entonces siempre el refugio de los niños sobre el arte
influye mucho en su vida, se convierte en un refugio porque como no somos muy
lúcidos en otras disciplinas entonces nos apoyamos mucho en estas cosas
manuales”.
-Tiene una larga trayectoria en pintura y escultura, ¿qué
temáticas aborda en su obra?
Normalmente el mundo que me rodea me da mucho y mis libros
me dan mucha información. Unos dos meses antes de terminar el año ya tengo toda
mi producción en orden para proyectarla, en ese tiempo empiezo a leer y a ver
cosas y aparece por ahí la temática, entonces entrando el año empiezo un nuevo
tema, cada año un nuevo tema: Ha venido La Mujer de la Revolución, ha venido
Los Niños Muertos, que fue una exposición muy exitosa, después vinieron los
desnudos que estuvieron ahí en (el Centro Cultural) Tres Marías, luego vino El
Circo y de mucho más atrás muchas otras
temáticas.
Ahorita tengo expuesto El Circo en Tres Marías y ya ahorita
voy muy adelantado en una serie de tauromaquia y esta exposición, junto con la
del circo se van a ir, pasando mi santo el 24 de junio, a Monterrey.
-Recientemente ha expuesto en el Centro Cultural Tres
Marías e incluso impartió un diplomado, ¿cómo se ha dado este proceso en ese
espacio?
Yo creo que muy bien, pero todavía es un poquito difícil
llegarle, tuve como unos 10 alumnos, en tres meses tuvimos una exposición que
fue bastante bien recibida con todas las familias de los alumnos y bueno, estuvo
bonito, pero fue una cosa rápida y espontánea y no sé, a lo mejor en el futuro
podemos hacer algo de unos talleres de arte, porque la verdad ya no existe en
Morelia una escuela como fue la de Bellas Artes con la dirección del maestro
Zalce, ya todo ahorita son puras licenciaturas y cosas raras, para mí raras,
que a lo mejor son necesarias pero no entiendo para qué, y no hay
verdaderamente una escuela para artistas, para alguien que quiera decidir ser pintor
o escultor, entonces yo no sé qué radica esas licenciaturas en historia o en
curaduría pero estoy seguro que no en la formación de artistas.
-¿Qué cree que le falta o sobra a Bellas Artes?
Desde el principio tener una idea muy clara de lo que se
quiere hacer, una escuela de arte donde se enseñe a dibujar y a pintar y a
hacer escultura efectiva, como fue la Escuela Popular de Bellas Artes.
-¿Enfocada más a producir?
A eso, a la parte de oficio, porque la otra parte
intelectual la va uno consiguiendo poco a poco y como se van presentando las
necesidades de información y de culturización personal, uno mismo va buscando
eso.
-¿Además de la preponderancia de lo académico sobre el
oficio, qué otros retos ve actualmente para el arte?
Existe el término en la pintura y en el arte, la academia
es llegar al conocimiento del oficio, llegar casi a la perfección del retrato,
que es básico, antes de desplantarse uno sobre el arte contemporáneo y sobre el
arte abstracto y sobre las otras líneas de arte.
Necesita uno tener el conocimiento, necesitas tener
oficio primero para poder decir, necesitas conocer el idioma para poder hablar,
porque si no conoces el idioma no puedes expresarte. Ahora las escuelas de arte
empiezan por ser pintores abstractos y conceptuales, me parece muy chistoso
porque entonces ya no tienen ninguna responsabilidad ni ningún compromiso con
nada, porque lo que hagan, lo que tiren o lo que avienten o lo que rompan se
convierte en una obra de arte y además es indiscutible, va uno a ver las
exposiciones de arte contemporáneo y dice uno ‘qué está pasando aquí’, no
disfruta uno realmente de ese tipo de expresiones aunque digan lo que digan, y
aunque escriban 20 libros sobre el asunto se queda uno sin entender.
Si no vienen acompañadas, esas obras, de un alto discurso
de un escritor, se transforma en nada, desaparece la obra de arte, entonces yo
creo que la obra de arte debe valerse por sí misma, ser ella responsable de lo
que es y decir lo que tenga que decir, no que venga un crítico de arte a
decirte, a explicarte una hora qué quiso decir el artista, entonces debe tener
un valor de por sí, ya independientemente si haya quien te explique o no.
-¿Cómo definiría ser artista?
Es una persona que tiene una visión diferente enfocado
hacia, no sé, hacia la naturaleza, es un punto de vista muy especial y sobre
todo a la transformación de las cosas, una manera especial de ver las cosas porque
como nosotros nos educamos visualmente, con el tiempo va uno aprendiendo a
mirar las cosas desde diferentes puntos de vista y a observar las cosas,
realmente a analizarlas y a descomponerlas y a transformarlas, porque todo
mundo nomás ve las cosas pero no las observa, no las aprecia, entonces uno está
educado para desintegrar y construir cosas y transformarlas, entonces de ahí
viene toda la curiosidad y la creatividad de los artistas.
El artista plástico, el artista literario, ya conocemos a
García Márquez, todo ese mundo inventivo fruto de una vivencia personal, y así
funcionan los artistas que todo lo transforman y lo embellecen, hay una parte bien
importante de la transformación y otros puntos de vista poéticos que el artista
maneja con un idioma natural.
-Esa curiosidad necesaria que menciona, ¿se ha visto
afectada o beneficiada por el Internet y las redes sociales?
Yo creo que a fin de cuentas es un instrumento que uno
puede utilizar, porque es una información inmediata que uno puede utilizar para
transformar igualmente las cosas.
Yo todavía le tengo miedo hasta el teléfono, la computadora no sé ni prenderla pero sí acudo a mi esposa y a mi hija y le digo ‘necesito que me saques tal o cual información’ y fácil, se va uno enriqueciendo y culturizando. El artista que es artista (a) cualquier cosa le puede sacar un provecho.
Yo todavía le tengo miedo hasta el teléfono, la computadora no sé ni prenderla pero sí acudo a mi esposa y a mi hija y le digo ‘necesito que me saques tal o cual información’ y fácil, se va uno enriqueciendo y culturizando. El artista que es artista (a) cualquier cosa le puede sacar un provecho.
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