Entrevista con el pintor Carlos Guzmán Álvarez

De elocuente sencillez

“Me dio gusto, sorpresa, y sobre todos que fuimos pocos los que pasamos a la final”, dijo Carlos Guzmán Álvarez sobre su participación en la IX Bienal Nacional de Pintura y Grabado Alfredo Zalce que dará a conocer a los ganadores el jueves de esta semana.
   Enfocado en el grabado pero con la facilidad de también hacer pintura, Guzmán Álvarez es uno de los nueve seleccionados michoacanos en el citado certamen, uno en el que ya ha participado.
   “Esta es la tercera vez que paso, pasé en grabado nada más, pasé en creo fue la segunda bienal, la cuarta y esta, tres veces en grabado”.
   Seducido en primera instancia por el color y las texturas, el creador plástico originario de Santa Ana Maya empezó a pintar en 1985, luego de radicar durante varios años en la Ciudad de México, lugar en el que tuvo sus primeros encuentros formales con el arte.
   “Asistí a muchas exposiciones en la Ciudad de México, en la Zona Rosa, ahí hay muchas galerías”, señaló.
   En entrevista para PROVINCIA habló también sobre su labor creadora cuya temática tiene bien divida entre pintura y grabado así como de la abstracción gráfica.

-¿Su producción se enfoca en grabado nada más?
También pinto, pero me dediqué al grabado por mucho tiempo, me he dedicado, porque es de donde saca uno recursos, yo al menos, (más) que la pintura; un grabado es más fácil de comprar que una pintura, sobre todo el terreno en el que yo estoy, que es el abstracto, es más difícil de vender, en cambio un grabado es más fácil que la gente lo compre por lo económico, aparte el grabado es más popular.

-Mencionó el tema abstracto, ¿también tiene piezas figurativas?
En grabado, figurativo, he hecho desde Catedral de Morelia, la fuente de Villalongín, San Francisco y luego figura humana, rostros, dibujos imaginados: una cara, una ave , una mariposa, en grabado es figurativo, en pintura pura mancha, como dicen, juego con el color, la composición, el espacio.

   Guzmán Álvarez comentó sobre sus trabajos abstractos: “En el abstracto no va uno a buscar figura sino una sensación que transmite el color, yo me baso en que el color transmite emociones, el rojo, el azul, el amarillo, el lila, todos esos colores transmiten emociones, entonces una figura abstracta trasmite emociones, emociones humanas por medio del color, que la gente interpreta a su manera; por ejemplo ¿por qué en una sala de operaciones las paredes son azules?, ¿por qué no naranjas o rojas?, ¿por qué nos gusta determinado color?
   Comentó que estas cualidades a veces no son vistas de esa manera por el público y este busca que la pieza diga algo en concreto.
   “Un abstracto no dice: Mesa, silla, paisaje… la pintura abstracta la tiene que reinterpretar el que la observa, a ver qué le trasmite y eso es muy difícil, la gente está acostumbrada a ver una pintura, un paisaje, un bodegón, un retrato, flores, una figura humana (o) un desnudo, ahí la pintura ya le está diciendo: ‘Este soy yo’, ‘soy un desnudo’, ‘soy una silla’ o ‘yo soy un bodegón’, y el espectador ya no hace esfuerzos por interpretar lo que está viendo, juzga otras cosas, si está bien ejecutada la pintura, el plano (y) la perspectiva.
   “Una pintura abstracta es diferente, el espectador está solo frente a lo que está viendo y eso a la mayoría de la gente como que le cuesta mucho trabajo y de ahí que no guste mucho. Es otra interpretación artística, no es una, como vulgarmente dicen, ‘jalada’ del pintor, ‘¿de cual fumó?’, que ‘eso lo hace mi hijo’, no, del arte abstracto en serio hay ejemplos muy buenos, Miró, Kandinski…”

-¿Esta división temática entre pintura y grabado siempre ha estado?, ¿cómo llegó a ella?
Yo empecé a pintar, traté de pintar figura humana, algo de paisaje pero luego me metí a estudiar grabado en la Casa de la Cultura de aquí de Morelia -dos años con el maestro Dolores Prado-, y me clavé al grabado, en el grabado me jaló lo figurativo y la pintura abstracta en el óleo, acrílico y acuarela, o sea a mi se me hace fácil brincar de lo abstracto a lo figurativo.
   En el grabado no puedo hacer abstracto, en la pintura sí, tengo esa facilidad, porque muchos no pueden hacer abstracto o los que hacen abstracto no pueden hacer figura, mi trabajo lo he divido en dos, pintura: abstracto, figura: grabado.

   Ganador en una de las emisiones del Concurso Estatal de Pintura y Grabado Efraín Vargas, Guzmán Álvarez se interesó en la pintura gracias a los textiles.
   “Las telas, por ejemplo, La Parisina, entro ahí y veo la variedad de telas que hay, es increíble, es un mundo, si se pone uno a ver el diseño de las telas, los colores, todo eso, es un mundo como mágico y eso me jaló mucho a la pintura, me gustaba mucho desde chico ver las telas, tantas formas que hay. Estuve en un taller donde hacían rebozo, un taller artesanal, de ahí empecé a familiarizarme con el color (y) el manejo de las telas”.
   El nacido en Michoacán estudió la preparatoria en el Distrito Federal y después estuvo matriculado durante dos años en la Licenciatura de Letras Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “luego vinieron los conflictos estudiantiles y duró una huelga de 3 meses, no podíamos ir a CU, entonces me animé a empezar a trabajar dentro de mi carrera de letras, entré como corrector al Seguro Social, ahí había un departamento de diseñadores, había pinturas, pinceles, y me jefe me dijo: ‘Si no tienes trabajo de lo tuyo ponte a hacer algo, ahí hay pintura, hay pinceles, hay papel, ponte a pintar’, no me dijo dos veces.
   “Me clavé a la pintura, y ya después me vine a Morelia, antes del temblor (del 85) y me mentí a estudiar grabado; varias técnicas, el rompecabezas, iluminar con óleo, laca perdida, camafeo… una cosa que me pasó (fue que) me clavé nada más en la madera no aprendí aguafuerte (o) punta seca, a mí me jaló la madera, hasta la fecha no la dejo de hacer”.
   Guzmán Álvarez comentó también que no necesita tórculo para grabar, en la Casa de la Cultura aprendió a hacerlo a mano hecho que lo llevó a varios lugares de Michoacán.  “Por parte de la Secretaría de Cultura me mandaron a muchas partes del estado a dar clases de grabado: Tingüindín, Angangueo, Quiroga, Zamora, Zacapu, Contepec, La Troje, Tuxpan, muchos lugares, me mandaron de lunes a viernes a impartir cursos”.

-Mencionó una mayor facilidad de venta de los grabados, ¿si hay compradores constantes en Morelia?
Afortunadamente hago mis grabados -generalmente chicos, tamaño carta o un poquito más grande-, hago una carpeta, unos 10 grabados bien escogidos y busco gente, me ha comprado mucha gente de gobierno, me han apoyado, me compran mis grabados y algunos particulares.
   El (costo del) grabado es, por decir algo, 250, 400 o 500 pesos enmarcado, es más fácil de vender que una pintura en 3 mil (o) 4 mil pesos, ya lo piensa más la gente.
   El grabado tiene una cualidad de que es popular, no es de élite, su origen es del pueblo, Guadalupe Posada por ejemplo, el mismo Zalce, un grabado lo daba más barato que una pintura. El grabado cumple una función social, desgraciadamente como que se está ‘arrinconando’ al grabado, como que lo están poniendo más de élite, importa más ahora un grabado grande con, por decir algo, cinco o seis tintas, un papel de primera, todo eso, un enmarcado precioso, que la función que debe tener el grabado de llegarle a la gente, al pueblo, mandar un mensaje, en la Revolución el grabado era muy combativo, contra el imperialismo por decir algo.

-¿Cree entonces que se ha perdido es cualidad?
Se ha perdido esa fuerza que tiene el grabado, de llegarle a la gente y mandarle un mensaje en pro de la justicia, ya ve, el grabado de Zapata, de Morelos, hay un grabado que hizo Zalce creo, sobre Morelos, en linóleo, está Morelos rompiendo cadenas, ese es el origen del grabado, a parte en la antigüedad el grabado se repartía en las iglesias (con) imágenes religiosas, se difundía la fe, el amor a Dios (y) a los Santos.

-¿De qué tamaño es el grabado que metió a la Bienal?
Es curioso, es como de este tamaño (carta), chico, a una tinta, blanco y negro, y metí otros tres.
   Metí tres pinturas abstractas, óleos chicos y tres grabados, me echaron fuera las pinturas, me echaron fuera dos grabados que iban a color y me eligieron el blanco y negro, está reafirmado lo que le estoy diciendo, a mí también me sirvió de enseñanza: Un grabado sencillo, un papel no fino, ejecutado a una tinta, en madera, me rechazaron lo demás y me eligieron ese.
   (El grabado) es una pareja, un chavo atrás y la chava delante de él, pero hay una transparencia a través del rostro de ella se ve el rostro de él, él la está viendo y ella como que está viendo hacia otra parte. El título es, tomé sin su autorización un verso de Jaime Sabines y se lo puse como título, dice: ‘Los amorosos juegan a coger el agua’, así se llama. Va a los que aman, pueden ser jóvenes o ya grandes, el mensaje es el amor de la pareja.


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