Comentario sobre el libro La fiesta de la insignificancia
Grandiosa insignificancia Quien se diga ‘expertísimo en la obra de Milan Kundera’ miente. En mi opinión haría falta toda una vida para analizar y empezar a entender a profundidad las historias y reflexiones del autor nacido en República Checa. Si alguien no le demuestra que se ha dedicado por entero a estudiar libros como La inmortalidad, La lentitud o La insoportable levedad del ser, no le crea. El último de los antes mencionados es un tomo que muchos leímos en algún momento de la universidad, un libro tan profundo, tan denso en reflexiones que sería necesario releer para poder apreciarlo cabalmente. Pero en la universidad se es joven y además de buscar terminar las páginas del tomo para hacer el bendito trabajo que pidió el maestro, también se trata de apurar el paso de los folios para, una vez llegado al final, sentirse un poco —solo un poco— más culto. Lo cierto es que haber leído a Kundera no nos hace ni más inteligentes ni más cult...