Reseña del libro Ese príncipe que fui
Desplumar a la realeza La narrativa tiene el poder de llevarnos a donde quiera. Ya lo ha hecho, Verne dejó al lector en un bello y caótico centro de la Tierra; Orwell a merced de un omnipresente Gran Hermano y Rulfo en la fantasmagórica Comala. Considero que una buena novela es insuperable para hacernos parte de una historia y un lugar, para hacernos vivir dramas, tragedias y grandes amores, sin embargo, también creo que hay algo de cierto en la siempre cuestionada frase: “La realidad supera a la ficción”. Esta última sentencia se convirtió en axioma cuando tomé Ese príncipe que fui, el más reciente libro del periodista y escritor Jordi Soler, publicado por Alfaguara. El tomo, en apenas 231 páginas, es capaz de llevar a quien recorra sus páginas a la Tenochtitlan asediada por Cortés, pero también a un pueblito casi perdido en la Sierra del Cadí en España sin dejar de lado su paso por Huejotzingo, en Puebla y Motzorongo, en Veracruz. Hay historias que n...