Entrevista con la editora Vivian Abenshushan
Humanizar es la clave
Escritora y fundadora de Tumbona Ediciones, Vivian
Abenshushan está convencida de que la deshumanización de los procesos
inició cuando la economía tomó el lugar preponderante en todos los entornos.
Por lo anterior, señaló en entrevista para PROVINCIA, es
que ahora los libros duran en las mesas de novedades editoriales menos que el
yogur.
La creadora de Escritos para desocupados asistió hace
algunas semanas a El traspatio. Encuentro de Editoriales y Editores
Independientes, espacio en el que habló acerca de la lucha que se libra contra
los grandes conglomerados de publicaciones los que, a su parecer, ven a los
tomos como meros productos sin importar su contenido.
-El panorama para los proyectos independientes no es para
nada ideal, pero ¿en su opinión hay más factores adversos internos o externos?
De los dos. Hay muchas inercias en la edición en México
que tienen que ver por un lado con esta enorme dependencia de nosotros los
editores y creadores de los apoyos del estado, que aunque no nos han restado potencia
crítica ni ha intervenido como censura de nuestra escritura, sí creo que han
ido inhibiendo o paralizando la posibilidad de la autogestión; cuando hablo de
la autogestión hablo de crear estrategias que te permitan seguir haciendo
libros, circularlos, venderlos exhibirlos, sin la necesidad del apoyo institucional,
creando otras dinámicas, hay muy poca autogestión en México.
Cuando fui a Argentina había una enorme cantidad de proyectos
autogestivos de distinta índole, no solo editorial, también de colectivos de
artistas, de teatro, de cine, que generaban nuevos discursos y nuevos espacios
de circulación, eso es lo que tenemos que hacer ahora, porque si no, no resolvemos
los problemas de fondo para la edición independiente, la otra edición tiene
otros problemas, tienen el problema de la sobreproducción de basura (risas).
Ahora, los problemas externos son enormes, son muy
complejos y tienen que ver con un sistema económico, financiero, brutal,
salvaje, devastador en todos los sentidos, que por supuesto también afectan a
la cultura. La cultura en el modelo neoliberal es lo menos importante, ocupa el
ultimo escalafón de importancia en los intereses, y una forma de poner de
rodillas a la cultura, a la escritura, al pensamiento a la filosofía, a los
libros, es precisamente ejerciendo esta presión comercial sobre los libros, que
es lo que hacen las librerías, imponer una serie de condiciones, si tu libro en
tres meses no se ha vendido lo suficiente, lo quitan de la mesas de novedades o
lo embodegan o te lo regresan y no tiene una segunda oportunidad.
Durante su visita a Morelia Abenshushan habló también sobre
los libros embodegados que después de cierto tiempo deben ser guillotinados
para evitar el pago de impuestos.
-¿Qué pasó que ahora los libros ‘pierden la cabeza’ en la
guillotina?
En primer lugar la falta de suficientes librerías donde
circularlos, todo está centralizado, todo está
en el Distrito Federal (DF) y tampoco es que haya tantas librerías en el
DF, pero fuera del Distrito Federal estamos en una especie de páramo
generalizado, hay un impuesto, nunca en Tumbona Ediciones nos hemos visto en la
necesidad, pero entiendo que hay un impuesto de bodega, que, si no me equivoco
consiste en que si tienes materia prima, libros embodegados -no solo libros,
cualquier cosa-, tienes que pagar un impuesto por esa mercancía, entonces como
hay un montón de libros que por esta dinámica feroz de la novedad, no duran en
librerías y te los regresan, se embodegan, entonces hay muchos materiales
embodegados que generan este costo, por eso muchas editoriales terminan
guillotinándolos, porque si no son vampirizadas por esos costos de bodega.
El impuesto al que hizo referencia la editora se deriva
de la Ley del Impuesto Sobre la Renta que dicta en su Capítulo II, Sección I, Artículo
25, Fracción II: “Los contribuyentes podrán efectuar las deducciones siguientes:
El costo de lo vendido”, esto quiere
decir que toda la producción que se quede en bodega generará un costo.
Sin embargo lo anterior puede evitarse con lo dictado en
el Capítulo II, Sección I, Artículo 27, Fracción XX del mismo ordenamiento
legal: “Que el importe de las mercancías, materias primas, productos
semiterminados o terminados, en existencia, que por deterioro u otras causas no
imputables al contribuyente hubiera perdido su valor, se deduzca de los
inventarios durante el ejercicio en que esto ocurra; siempre que se cumpla con
los requisitos establecidos en el Reglamento de esta Ley”.
-El entorno para las editoriales independientes es
incierto, pero ¿de qué sí hay certeza?
Hay certeza de la importancia vital de hacer libros fuera
del circuito de las convenciones ya sean del mercado o de la literatura, hay
certeza sobre… es la única certeza (risas), creo que sí (risas).
-¿Cómo ve el panorama en México para estos proyectos?
Es enorme, proliferante, es una especie de virus que se
ha contagiado en los últimos 10 años, surgen editoriales independientes como
antes surgían poetas: Debajo de las piedras, ahora todo mundo tiene una
editorial independiente, lo cual me parece bien, eso habla de una necesidad cultural,
hay una serie de cosas que no se estaban publicando, que no se estaban
diciendo, que no se estaban pensando, y entonces a cada editor le ha parecido importante
publicar libros de cuentos porque es el género menos atendido, más ninguneado por
las grandes editoriales, o (hay) editores a los que les importa mucho volver a
la idea del objeto libro, casi artesanal, pero además de naturaleza reciclada
como las cartoneras, otros como Tumbona Ediciones para quienes ha sido muy
importante poner en circulación discusiones culturales cruciales para la vida
contemporánea como el Copyleft como alternativa a los abusos del Copyright, la
desobediencia civil, los cruces y contaminaciones entre arte y literatura.
Sin estas editoriales que afortunadamente surgen, aunque
a veces desaparezcan pronto, sin estas editoriales viviríamos en la anorexia
cultural, en el desierto, seria espantoso vivir en México si no existieran
estas posibilidades distintas, alternativas (8) verdaderamente experimentales.
-¿Hay celos, guerra de egos entre editores
independientes?
Sí, por supuesto. El narcisismo es una cosa de la
naturaleza humana, no por ser editor independiente te quitas de encima un
montón de taras.
Es tan difícil hacer una editorial, que se vuelve todo
muy visceral, muy apasionado, pero creo que después uno madura, crece y
entiende que no hay forma de supervivencia si no es con los otros.
-¿Qué tan difícil es el trabajo colaborativo?
La dificultad radica en que en México no hay una cultura
del diálogo y la colaboración porque vivimos en un país que fue gobernado verticalmente
durante 70 años y todavía ahora, de algún modo, todas las protestas que hay en
la calle tienen que ver con la falta de auténtica participación de la
ciudadanía en la toma de decisiones, es decir, el sistema sigue siendo
vertical, y precisamente por eso, porque hay una historia larga de verticalidad
y de sumisión en México, hay poca discusión pública, poca colaboración, pero
creo que eso también se están generando y entre las editoriales sucede. Muchas
de estas editoriales independientes, no todas, pero una gran parte, siguen este
mismo modelo de individuos que se sienten entre iguales y que trabajan de
manera horizontal.
Abenshushan comentó que el proceso de hacer libros vivió una
deshumanización durante las últimas décadas, algo que inició “cuando el mercado
se convirtió en el último horizonte de las civilizaciones, lo único que importa
es la economía, es decir, el sometimiento de la vida humana, de todas las
actividades humanas a la economía, en ese momento se trastocó todo, porque
también los libros entraron en ese proceso donde las palabras, el lenguaje clave
es rentabilidad, competencia, bajar los costos de producción, etcétera.
“En ese momento el escritor que dócilmente se integró
a ese proceso, se convirtió también en
una fábrica de libros, produciendo libros-producto cada año, con una enorme
velocidad, sin autocritica, las editoriales empezaron a publicar un montón de
títulos para mantener la maquinita tragamonedas sobreviviendo, estos grandes
corporativos que se van fundiendo, esta cosa Penguin-Random House-Alfaguara-Mondadori y quién sabe qué siga, para mantener ese
enorme edificio, ese elefante, tienen que producir muchísimo, lo que sea,
cualquier cosa, y sacarla al mercado como material de desecho prácticamente,
como yogurth que caduca al día siguiente.
-¿Cree que los libros electrónicos aumentan esta dinámica
del libro-producto?
Más que el libro electrónico el creative commons, el
copyleft y la posibilidad de descargar libros en Internet, creo que por lo
menos trastoca los fundamentos de la propiedad, que eso ya es algo, depende, el
libro electrónico para muchas editoriales no ha sido más que otro modelo de
mercado, tiene su propio nicho, así hablan, su nicho, sus circuitos, también
cuesta, además no han bajado los precios de los libros electrónicos, tendrían
que bajar porque no hay soporte en papel, no hay que pagar imprenta, tinta,
encuadernación, y sin embargo los precios siguen siendo muy altos y sin embargo
al autor le sigue tocando un porcentaje mínimo, entonces creo que depende cómo
lo usa cada editorial el libro electrónico, y cuál es su política frente al
libro electrónico.
La incomodidad de leer
La editora y escritora, Vivian Abenshushan, compartió
para PROVINCIA sus ideas acerca del fomento a la lectura en un país que lee
menos de cuatro libros al año.
La fundadora de Tumbona Ediciones comentó que priorizaría
la clase de español y “crearía un espacio no obligatorio de lectura para los
alumnos, es decir, no hay manera de leer si no es a partir de un espacio libre,
no coercitivo, no obligatorio, cada vez que a un alumno de secundaria le dicen
‘tienes que leer Madame Bovary para la próxima semana y te voy a hacer un
examen’, está muriendo un lector, y se está convirtiendo en un antilector y con
razón.
“El lugar fundamental de creación de lectores está, por
un lado en las escuelas, pero tendría que crearse a partir de la conversación
con los alumnos, hacer círculos de lectura, más que clases de literatura que
son clases de historia de la literatura, aprendes nombres y fechas, no lees, no
discutes, no conversas y otro lugar, es, creo que también hay que sacar los
libros de esta rimbombancia de la promoción de la lectura, ir a las calles,
leer con la gente, crear círculos de barrio, de lectura, más próximos, sin toda
esta parafernalia que a veces es peor”.
Abenshushan consideró que los actuales esquemas de promoción de la lectura a veces puede resultar dañinos si se llevan mal, “como estos anuncios donde está ahora Cuauhtémoc Sánchez, de los libros esos nefastos, moralinos, reaccionarios, en los parabuses en México y en donde están los periódicos hay toda una promoción de la Cámara de Comercio donde dice ‘Lee 20 minutos con tus hijos’, es absurdo, en 20 minutos apenas te estás acomodando, la almohada, la silla, leer a veces es incómodo, está bien que sea incomodo, no solo la posición, sino lo que hay en los libros a veces es incomodo, y esta promoción de la lectura me parece que le resta virulencia, crítica, y capacidad perturbadora a los libros, los neutraliza, les quita la cafeína, la toxicidad”.
Abenshushan consideró que los actuales esquemas de promoción de la lectura a veces puede resultar dañinos si se llevan mal, “como estos anuncios donde está ahora Cuauhtémoc Sánchez, de los libros esos nefastos, moralinos, reaccionarios, en los parabuses en México y en donde están los periódicos hay toda una promoción de la Cámara de Comercio donde dice ‘Lee 20 minutos con tus hijos’, es absurdo, en 20 minutos apenas te estás acomodando, la almohada, la silla, leer a veces es incómodo, está bien que sea incomodo, no solo la posición, sino lo que hay en los libros a veces es incomodo, y esta promoción de la lectura me parece que le resta virulencia, crítica, y capacidad perturbadora a los libros, los neutraliza, les quita la cafeína, la toxicidad”.
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