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Mostrando las entradas con la etiqueta gay

El pastel de las bodas de Caná

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¿De qué sabor habrá sido el pastel en las bodas de Caná? ¿De tres leches?, ¿de chocolate? ¿De qué color el betún?, ¿Y los muñequitos del pastel?, además del novio, ¿cuántas novias había? ¿Será que alegres, luego de tomar el agua convertida en vino por Jesús, se lanzaron todos a bailar Payaso de rodeo y La víbora de la mar? ¿Será que al final, la novia (o una de ellas) lanzó el ramo para que sus primas, las solteronas de 10 y 12 años, por fin se casaran? Porque, qué pena ser una carga para su familia a una edad tan avanzada… No, no soy un experto en la Biblia ni pretendo llegar a serlo, pero la he leído un poco y más allá de las interpretaciones que los verdaderos conocedores –religiosos o no- puedan hacer, creo que hay poco o nada que se pueda aplicar literalmente a nuestros días. Los que hoy marchan para defender a la familia y al “matrimonio natural” han de pensar que en las bodas de Caná hubo madrinas con vestidos del mismo color y el tío borracho –con el bu...

Quinto aniversario luctuoso de Carlos Monsiváis

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El gato multicolor Luego de pasar más de dos meses hospitalizado, Carlos Monsiváis murió el 19 de junio de 2010. Era sábado, iban a dar las 14:00 horas y la capital del país se había quedado sin su cronista. También en la orfandad quedaron sus 13 gatos y los animales en general, por cuyo trato digno luchó durante su vida. Las mujeres perdieron a un aliado, el cine mexicano a uno de sus más informados espectadores y la diversidad sexual —como insignia de las minorías— a uno de sus más lúcidos defensores.    El asunto de si ‘Monsi’—como muchos amigos, colegas y lectores lo llamaban y lo siguen llamando— era o no homosexual estuvo activo durante muchos años en una suerte de debate soterrado que tenía constante actividad, pero que no se atrevía a alzar la voz. En un país en el que no ha perdido vigencia la máxima de “lo que se ve no se pregunta”, los que por morbo tenían la necesidad de saber vivieron confusos, nadie atinaba a asegurar que había visto algo y por lo tanto no...

Comentario sobre el libro Tengo que morir todas las noches

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Muerte y resurrección  Como un ave Fénix cuya vida duraba 24 horas y renacía de sus cenizas, luego de arder entregado a la noche agitada y glamorosa, el creador y administrador del legendario bar El Nueve, de la Ciudad de México, tenía que morir y resucitar todos los días, un sacrificio necesario tanto para su supervivencia como la de ese lugar en el que convergían estrellas de cine, de teatro, de televisión, artistas plásticos, escritores y la más interesante troupe de la ciudad.    Se trata de Henri Donnadieu, nacido en Francia en 1943 y afincado en México desde 1976, quien fue el artífice del espacio nocturno que marcó la década de 1980 y que ayudó no solo a la desmitificación de los bares gay, sino a la creación y recreación artística de toda una generación que residía en esos años en la capital del país.    El Nueve estaba en la Zona Rosa y desde ahí ejercía su influencia y, como con un ‘canto de sirenas’, atraía a gente de todos los rincones de la...