Díaz, 100 años “Espero, señores diputados, que calmadas las pasiones que acompañan a toda revolución, un estudio más concienzudo y comprobado haga surgir en la conciencia nacional un juicio correcto que me permita morir, llevando en el fondo de mi alma una justa correspondencia de la estimación que en toda mi vida he consagrado y consagraré a mis patriotas”. Así terminó Porfirio Díaz Mori la carta de renuncia que entregó a la Cámara de Diputados el 25 de mayo de 1911. Hace 104 años de la Revolución Mexicana, hoy se cumple el centenario de la muerte de Díaz y a pesar del tiempo transcurrido, parece que las pasiones siguen sin calmarse. El historiador inglés Paul Garner —considerado el mayor experto contemporáneo de la figura de Díaz— señala en su libro Porfirio Díaz. Entre el mito y la historia que en el ideario colectivo se ha pasado, a través de los siglos, del porfirismo al antiporfirismo para llegar al neoporfirismo y después a un postneoporfi...
Bigotones y contentos Para los griegos eran símbolo de poder y divinidad, mientras que para los aztecas el anuncio del final. Hoy, llevar barba y bigote es una elección estética en buena parte del mundo, sin embargo, son elementos que sí tienen una profunda raíz en el imaginario colectivo sobre la mexicanidad. El país, tal cual se le conoce, sería imposible sin el mestizaje vivido durante la Conquista. Los hombres blancos y barbados que llegarían del este, según la profecía anunciada a Moctezuma, iniciaron, ‘bigote por delante’, el violento proceso que culminó 300 años después con la declaración de Independencia en 1821. Historiadores señalan que el país estaba tan ocupado en decidir su forma de gobierno y la manera de hacerse de recursos económicos que era poca la atención que se prestaba a formar una identidad para los habitantes de la recién creada nación. Si hoy sigue siendo complicado responder a la pregunta de ¿qué nos hace mexicanos?, en esa épo...
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